Fuera de mi alcance

 Sos hermoso, y esa es tu magia. Tan simple y sencillo como eso. Tu alma indómita intensifica tu belleza, y tus preocupaciones mundanas te hacen tan humano que duele. No logré comprender todavía que sos un simple mortal, como cualquier otro. Pero mis ojos se encapricharon en verte hermoso. Mi alma también. ¿Qué es lo que hace que un simple mortal, como cualquier otro, me parezca de inalcanzable belleza? Lo sé: es ella.

Ella te cuida. Te ama. Te tiene en sus días tristes y felices. Te tiene en tus días tristes y felices. Tiene un lugar a tu lado. Es la que te acompaña al supermercado, la que te mira peinarte, la que observa pasar el tiempo contigo. Cualquiera, a su lado, no sería más que "la otra". Ella tiene la libertad de recostarse en tu pecho, de abrazarte, de verte reír. Tiene la dicha de mostrar al mundo su incondicional amor por vos.

Y de este lado estoy yo: la que te escribe. La que te piensa. La que se imagina cómo hubieran sido las cosas si hubieran sido diferentes. La que te sueña libre. La que te admira por lo que sos.

Quisiera verte de cerca. Sentir que compartimos el mismo aire, ver qué pasa si nuestras miradas se cruzan. Quisiera saber si te ponés nervioso, si dedicás minutos de tu dulce existencia a pensar un poquito en mí. Porque eso también te hace hermoso: saber que estás acá, que estás en el mundo. Me reconforta saber que estás, que me hacés sentir, que tenés esa capacidad, que ni vos sabés, de inspirarme palabras que nunca te voy a decir.

Pero... uno nunca sabe. Por si te cruzás con esto, y lo lees de casualidad: sos hermoso. Esa es tu magia. Tu amor es imposible, es claro. Lo auguraste aquel día, hace trece años atrás: "mi amor es casi imposible" me dijiste. Ya lo sabía. Es esa, esa es tu magia, eso te hace hermoso: que estés fuera de mi alcance.

Comentarios